Mi experiencia como voluntaria en MenTe comenzó en la edición 21, cuando asumí el rol de Technical Mentor. Este paso fue muy significativo porque me permitió regresar al programa desde otra perspectiva, ya no como estudiante sino como guía y acompañante de nuevas generaciones de jóvenes que estaban dando sus primeros pasos en la tecnología. Mi labor consistió en apoyar a las participantes en el desarrollo de sus proyectos, resolver dudas técnicas y , sobre todo, motivarlas a confiar en sus capacidades para crear soluciones innovadoras.
